Tercer momento

TEXTO:

1) Escritura ortográfica convencional

LápizEl objetivo de este momento es lograr que las y los estudiantes construyan la ortografía convencional del lenguaje a partir de una reflexión fonológica y semántica.

Es importante recordar que ya en el segundo momento se presentaron las diversas grafías que existen para escribir un fonema. Por ejemplo, se enseñó que el fonema /k/ se puede escribir con: “c”, “k” o “qu”, etc. En este momento, se presenta la letra “x” que representa a los fonemas /ks/; la letra “w”, que es otra representación al fonema /u/, muy poco usada en castellano; se refuerza el
uso de la “h”; se reconoce que el sonido /k/ se escribe con “c” cuando está con los sonidos /a/, /o/, /u/, y que se escribe con “qu” cuando está junto a los sonidos /e/ e /i/.

Para prevenir errores ortográficos, se sugiere pintar con rojo las letras de las láminas que presentan estas dificultades (más de una letra para graficar un fonema), con el objetivo de recordar al estudiante que debe averiguar con qué letra corresponde escribir la palabra deseada.

2) Manejo del error ortográfico

Se ha comprobado experimentalmente que es más eficaz una enseñanza que propone la prevención de errores que aquella que parte de la corrección de los ya cometidos. Es, en efecto, de mayor utilidad prevenir el error ortográfico que enmendarlo, ya que la primera imagen de una palabra se graba con gran tenacidad en el cerebro, y si la huella que deja es incorrecta, resultará muy difícil de borrar y se evocará una y otra vez su ortografía defectuosa.

La propuesta ortográfica para Segundo año parte de la presentación de las diferentes grafías que corresponden a un fonema. Además, trabaja previamente las palabras con el objetivo de no enfrentarlos con aquellas cuyo significado desconocen y cuya imagen sensorial, visual y auditiva no esté correctamente fijada en su mente. De esta forma, se favorecerá el desarrollo de una escritura ortográficamente correcta.

Por otro lado, como se promociona que los niños y niñas sean autónomos en sus producciones escritas, puede ser que se les “escape” alguna palabra mal escrita, especialmente aquellas cuyos sonidos pueden representarse con diferentes grafías; por ejemplo: gitara en vez de guitarra, kabesa por cabeza, etc. En estos casos se propone invitar a los y las estudiantes a pensar en todas las posibilidades que ofrece su lengua para escribir cualquier palabra que incluya fonemas que tienen varias posibilidades de escritura y, con la lógica que conoce de su lengua, ir descartando algunas de las planteadas hasta llegar a unas mínimas posibilidades. Al final, el docente muestra la forma que se usa normalmente.

Ejemplo: la palabra casa podría escribirse, según la fonética, de diferentes maneras. Se presenta el dibujo de una casa o se presenta la palabra hablada, de tal manera que el contexto no permita equívocos con respecto a su significado y se procede a hacer el número de casillas de acuerdo con el número de sonidos que tenga la palabra. Luego se hace el siguiente gráfico incluyendo todas las posibilidades de escritura que proponen los niños y las niñas para cada fonema de la palabra casa:

Casa
a
a
k
c
qu
s

Una vez que están escritas todas las posibilidades de escritura para cada sonido, se los analiza uno por uno.

Finalmente el o la docente debe decir:

A pesar de que el primero sonido /k/ se podría escribir con “k” y no estaría en contra de la lógica, en español se escribe siempre con “c”. Entonces, se procede a escribir la palabra con las grafías convencionales: casa.

Ahora bien, como se decía al inicio de este acápite, enseñar el código no es enseñar ni a leer ni a escribir. Descubrir el principio alfabético y entender el sistema de correspondencia entre fonemas y grafemas, no es más que una mínima parte de lo que significa ser lector o escritor.

Por lo tanto, además del código alfabético, las y los estudiantes debutantes deben tener la experiencia de producir, interrogar y comprender textos escritos dentro de situaciones comunicativas que resalten su significado.

Los niños y las niñas pueden participar de experiencias de lectura y escritura, aunque no conozcan el código alfabético. Pueden utilizar estrategias como: los y las estudiantes dictan y el maestro escribe o usando sus códigos no convencionales.

El fomento de la “escritura” arbitraria, desde el punto de vista lingüístico, en los niños y niñas más pequeños, es fundamental para que desarrollen el gusto por expresarse y amistarse con la escritura, a la vez que se relacionan con la superestructura textual. Luego, paulatinamente, con la mediación del docente, acceden casi naturalmente a las reglas y convenciones de la lengua escrita.